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ÁCARO

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HABITAT
Fondo Base Acaro

Descripción


Los ácaros son criaturas diminutas, emparentadas con las arañas y las garrapatas, que forman parte de la clase Arachnida. La mayoría de ellos son tan pequeños que son invisibles a simple vista, midiendo apenas unas décimas de milímetro. Son extremadamente diversos y se encuentran en casi todos los ambientes del planeta, desde el suelo y el agua hasta el polvo de nuestras casas y la piel de los animales.

Muchos ácaros son inofensivos, alimentándose de materia orgánica en descomposición o siendo depredadores de otros pequeños invertebrados. Sin embargo, algunos son conocidos por su impacto negativo. Por ejemplo, los ácaros del polvo (como Dermatophagoides pteronyssinus) son una causa común de alergias y asma en humanos. Otros son parásitos de plantas (como el ácaro rojo) o animales, causando enfermedades como la sarna en mamíferos, aves e incluso reptiles.

A pesar de su tamaño, los ácaros son increíblemente resistentes y adaptables, lo que les permite prosperar en una amplia variedad de nichos ecológicos.

Distribución y hábitat


La distribución de los ácaros es verdaderamente cosmopolita, lo que significa que se encuentran en prácticamente todos los rincones del planeta. Su asombrosa capacidad de adaptación les permite colonizar una vasta gama de hábitats, desde los ambientes más extremos hasta los más cotidianos.

De hecho, después de los insectos, los ácaros son los artrópodos más numerosos de la Tierra, con casi 50,000 especies descritas y muchas más por descubrir.

La especificidad del hábitat a menudo depende de la especie y su modo de vida.

Por ejemplo el ácaros del suelo, que abundan en la superficie exterior del suelo, en musgos, humus y excrementos de animales. Muchos son depredadores de otros pequeños artrópodos y nematodos, o detritívoros que contribuyen a la descomposición de la materia orgánica.

En el caso de los ácaros acuáticos, la mayoría pertenecen al grupo Hydrachnidia y son de colores llamativos. Se alimentan de otros ácaros, pequeños crustáceos e insectos. La familia Halacaridae ha colonizado los mares.

Y para concluir tenemos a los ácaros del polvo doméstico. Estas son quizás las especies más conocidas por el público en general, como Dermatophagoides pteronyssinus y Dermatophagoides farinae. Prosperan en ambientes cálidos y húmedos dentro de las casas, alimentándose de escamas de piel humana y animal. Se concentran especialmente en colchones, almohadas, alfombras y muebles tapizados.

Alimentación


Los ácaros exhiben una amplia gama de estrategias alimentarias, lo que les permite ocupar numerosos nichos ecológicos. Desde depredadores feroces hasta detritívoros, pasando por parásitos y herbívoros, su dieta es un reflejo de su adaptabilidad.

Tenemos a los detritívoros, este es uno de los grupos más numerosos y ecológicamente importantes. Se alimentan de materia orgánica en descomposición, como restos de plantas, hongos, bacterias, esporas, excrementos de animales y escamas de piel.

Luego están los fitófagos, estos ácaros se alimentan de plantas, perforando las células vegetales con sus estiletes bucales y succionando el contenido celular. Pueden ser plagas agrícolas significativas.

Después tenemos a los predadores, muchos ácaros son depredadores voraces de otros pequeños invertebrados, incluyendo otros ácaros (incluso sus propias especies), huevos de insectos, larvas, nematodos y protozoos. Son importantes agentes de control biológico.

A continuación están los parásitos, este grupo se alimenta de fluidos corporales, tejidos o células de sus hospedadores, que pueden ser vertebrados (mamíferos, aves, reptiles, anfibios) o invertebrados (insectos, otros artrópodos). Su alimentación puede causar irritación, enfermedades o incluso la muerte del hospedador.

Y por último están los fungívoros, que algunos ácaros se especializan en alimentarse de hongos, esporas de hongos y mohos.

Características físicas


Los ácaros, aunque pequeños, poseen una serie de características físicas que los distinguen y les permiten prosperar en sus diversos hábitats. Si bien hay una gran variación entre las decenas de miles de especies, podemos describir los rasgos generales más comunes.

Sobre su tamaños, la mayoría de los ácaros miden entre 0.1 y 1.0 milímetro (mm). Algunas especies pueden ser incluso más pequeñas (micrómetros), mientras que las más grandes, como algunas garrapatas (que son un tipo de ácaro), pueden alcanzar varios milímetros, especialmente cuando están ingurgitadas de sangre.

Debido a su tamaño, la mayoría de los ácaros no son visibles sin la ayuda de una lupa o un microscopio.

A diferencia de muchos otros artrópodos (como los insectos o las arañas), el cuerpo de los ácaros no muestra una segmentación externa evidente. Parece una sola unidad o, a lo sumo, está dividido en dos regiones principales que no corresponden necesariamente a las divisiones clásicas de la cabeza, tórax y abdomen.

Pueden ser ovalados, redondos, aplanados, elongados o incluso tener formas muy irregulares, dependiendo de su adaptación a un nicho específico.

Sobre la coloración de los ácaros es muy variada y a menudo depende de su dieta, pueden ser translúcidos o blanquecinos, rojizos, anaranjados, amarillentos o verdes. Y que algunos ácaros acuáticos son de colores brillantes y llamativos.

El cuerpo de los ácaros está cubierto por una cutícula, que puede ser blanda y flexible o dura y esclerosada (endurecida), formando placas o escudos protectores.

La superficie del cuerpo y las patas suelen estar cubiertas de diversas setas (pelos o cerdas sensoriales) que cumplen funciones táctiles, olfativas o quimiorreceptoras. La forma, longitud y disposición de estas setas son importantes para la identificación de especies.

La cutícula puede presentar patrones de estrías, tubérculos o redes que también son importantes para la clasificación.

Comportamiento


El comportamiento de los ácaros, aunque a menudo imperceptible a simple vista, es crucial para su supervivencia y éxito ecológico. Sus acciones están finamente sintonizadas con su modo de vida, ya sean depredadores, parásitos o detritívoros.

Comenzando con los detritívoros y fungívoros, que se mueven activamente por el sustrato (suelo, polvo doméstico, materia orgánica en descomposición) explorando y localizando fuentes de alimento. Utilizan sus patas y setas sensoriales (pelos especializados) para detectar químicos, humedad y texturas asociadas a su comida.

Después estan los fitófagos, se desplazan sobre la superficie de las plantas. Algunos, como la araña roja, pueden formar colonias densas en el envés de las hojas y producir telarañas para protegerse de depredadores y condiciones ambientales adversas, además de facilitar su dispersión (pueden "volar" sobre hilos de seda impulsados ​​por el viento).

Luego tenemos a los depredadores, son cazadores activos. Muchos ácaros fitoseidos, por ejemplo, buscan presas (otros ácaros, huevos de insectos) mediante el movimiento errático sobre las superficies de las hojas o el suelo, detectándolas por contacto o por señales químicas. Algunos pueden ser emboscadores.

A pesar de no volar, los ácaros han desarrollado varias estrategias para moverse a nuevos lugares.

Ya sea por la dispersión pasiva por viento, que es muy común. Pueden ser arrastrados por corrientes de aire, especialmente si son ligeros y viven en superficies expuestas. Las telarañas de la araña roja facilitan esta dispersión.

También esta la foresia, este es un comportamiento en el que un ácaro se adhiere temporalmente a otro animal (generalmente un insecto más grande) para ser transportado a un nuevo hábitat o fuente de alimento. No es parasitismo, ya que el ácaro no se alimenta del transportador.

O por otro lado, se arrastran o caminan para explorar nuevas áreas.

Reproducción


La reproducción es un pilar fundamental en el éxito de los ácaros, permitiéndoles mantener y expandir sus poblaciones en una vasta gama de ambientes. Si bien los detalles varían enormemente entre las diferentes familias y especies, la mayoría comparte características clave.

La mayoría de los ácaros se reproducen sexualmente , lo que implica la unión de gametos de un macho y una hembra. Sin embargo, la partenogénesis (desarrollo de un embrión a partir de un óvulo no fertilizado) es sorprendentemente común en varias especies de ácaros.

El ciclo de vida de los ácaros es sustancialmente una metamorfosis incompleta y generalmente consta de cuatro estadios principales, aunque puede haber variaciones.

La reina tiene la capacidad de controlar si un huevo es fecundado o no.

Comienza cuando la hembra deposita los huevos, que pueden ser esféricos, ovalados, lisos o con alguna ornamentación, ya menudo son translúcidos o de color pálido. La ubicación de la puesta de huevos es específica de la especie (en plantas, en el suelo, en el hospedador, etc.).

Luego esta la larva, que emerge del huevo. Una característica distintiva de las larvas de ácaros es que solo poseen tres pares de patas (6 patas) . Son activas y se alimentan.

Después de una o más mudas, la larva se convierte en ninfa. En este estadio, el ácaro ya tiene cuatro pares de patas (8 patas) , como el adulto. Puede haber varios estadios ninfales (protoninfa, deutoninfa, tritoninfa), cada uno separado por una muda.

Finalmente en la etapa adulta es el estadio reproductivo. Los adultos pueden ser machos o hembras, y en este punto, la diferenciación sexual es evidente.

Defensa y depredadores


Los ácaros, siendo una fuente de alimento abundante y relativamente indefensa para muchos organismos, han evolucionado una serie de mecanismos para protegerse de sus depredadores y otras amenazas.

Dado su tamaño, la defensa activa es limitada, pero sus tácticas pasivas y adaptaciones son muy efectivas.

Ser microscópico es en sí mismo una defensa. Muchos depredadores más grandes simplemente no los detectan.

Muchas especies, especialmente ácaros del suelo (como los oribátidos), tienen una cutícula muy esclerosada y dura que actúa como una armadura, dificultando que los pequeños depredadores puedan perforarla. Algunos pueden incluso retraer sus patas y partes blandas dentro de esta "caja" protectora.

Otros tienen placas dorsales y ventrales que ofrecen protección.

Cuando se sienten amenazados, muchos ácaros pueden simplemente quedarse inmóviles y retraer sus patas, simulando estar muertos o ser un pequeño trozo de suciedad. Esto puede hacer que el depredador los pase por alto.

Algunas especies de ácaros pueden secretar sustancias defensivas que son repelentes o tóxicas para ciertos depredadores. Esto es más común en ácaros que no dependen tanto del camuflaje o la armadura.

Por otro lado, las telarañas tejidas por la araña roja y otros ácaros tetraníquidos no solo proporcionan un microclima favorable y una plataforma de dispersión, sino que también actúan como una barrera física contra algunos depredadores (como ciertos insectos depredadores más grandes) y el lavado por la lluvia.

Los ácaros son una fuente de alimento para una amplia gama de organismos, que van desde otros artrópodos hasta microorganismos.

Entre los insectos incluiremos a la mariquita, aunque muchas especies se alimentan de pulgones, algunas, como Stethorus punctillum, son especialistas en depredar ácaros, especialmente araña roja.

También destacan los hongos entomopatógenos, estos hongos parasitan y matan a los ácaros. Producen esporas que infectan la cutícula del ácaro, germinan y crecen dentro de su cuerpo, causándole la muerte. Son un factor importante en la regulación natural de las poblaciones de ácaros, especialmente en condiciones de alta humedad. Ejemplos incluyen especies de Neozygites y Hirsutella.

Datos curiosos


  • Se estima que un colchón puede albergar entre 100,000 y 10 millones de ácaros del polvo.
  • A pesar de su nombre común, la araña roja es en realidad un ácaro.
  • Muchos ácaros, especialmente los pequeños del polvo o del suelo, pueden dispersarse a grandes distancias utilizando el viento.
  • Todos tenemos ácaros viviendo en nuestra cara, ¡y no hay de qué preocuparse! porque se alimentan de sebo y células muertas.
  • ¿Alguna vez has visto quesos con una corteza ligeramente empolvada o crujiente? Esa capa blanca es, en realidad, el hogar de millones de ácaros del queso

Estado de conservación


En general, la gran mayoría de las especies de ácaros no se consideran en peligro de extinción y, de hecho, muchas son increíblemente abundantes y prolíficas.

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