ABEJA
Descripción
Las abejas son insectos voladores conocidos principalmente por su papel en la polinización y por producir miel. Pertenecen al orden Hymenoptera y existen miles de especies diferentes, aunque las más conocidas son las abejas de la miel.
Viven en colonias organizadas, donde cada abeja tiene una función específica: la reina (encargada de poner huevos), las obreras (la mayoría de la población, que recolectan néctar y polen, construyen el panal y cuidan a las crías) y los zánganos (machos, cuya única función es fecundar a la reina).
Son vitales para los ecosistemas, ya que la polinización que realizan es fundamental para la reproducción de muchas plantas, incluyendo una gran parte de los cultivos que consumimos.
Las abejas se distinguen de las avispas apoideas por las setas o pelos que cubren su cuerpo que, en el caso de las abejas, son plumosas y ramificadas.
Las hembras de la mayoría de las abejas tienen órganos para transportar el polen, llamados escopas o corbículas, generalmente en las patas posteriores o en la región ventral del abdomen. También hay diferencias en la distribución de las venas de las alas posteriores.
Distribución y hábitat
Las abejas, en sus diversas especies, se encuentran prácticamente en todos los continentes de la Tierra, excepto en la Antártida. Su distribución es global porque están íntimamente ligadas a la presencia de plantas con flores (angiospermas), de las cuales dependen para alimentarse (néctar y polen) y para la polinización.
Aunque la especie más conocida, la abeja de la miel (Apis mellifera), es originaria de Europa, África y partes de Asia, ha sido introducida en América y Oceanía, convirtiéndose en la especie de abeja con mayor distribución mundial gracias a la apicultura.
Existen más de 20,000 especies de abejas, y su diversidad es mayor en hábitats soleados y abiertos con climas estacionalmente secos, incluyendo regiones de clima mediterráneo y desiertos con buena vegetación.
El factor clave para el hábitat de las abejas es la disponibilidad de flores para obtener néctar y polen, y lugares seguros para construir sus nidos, ya sea en cavidades naturales, bajo tierra o en estructuras artificiales.
Alimentación
La alimentación de las abejas es uno de los pilares de su existencia y su papel ecológico. Es bastante específica y se basa en dos recursos principales derivados de las flores: el néctar y el polen.
El néctar es un líquido azucarado producido por las plantas en sus flores. Las abejas lo recolectan utilizando su espiritrompa (una especie de lengua tubular) y lo almacenan en un órgano especializado llamado "buche melario" o "estómago de la miel".
El polen son los granos microscópicos producidos por las anteras de las flores. Las abejas lo recolectan en sus patas traseras, donde tienen unas estructuras especializadas llamadas "cestas de polen" o "corbículas". Lo humedecen con néctar y lo compactan en pequeñas bolitas.
Es importante destacar que las abejas necesitan una diversidad de fuentes florales. Diferentes flores ofrecen néctares y pólenes con distintas composiciones nutricionales. Una dieta variada asegura que la colonia reciba todos los nutrientes necesarios para su salud y vigor.
Características físicas
Aunque hay mucha diversidad entre las más de 20,000 especies de abejas, podemos describir las características generales de una abeja típica, como la abeja de la miel (Apis mellifera).
En el caso de su tamaño varía considerablemente entre especies. Las abejas de la miel miden aproximadamente de 1 a 2 cm de longitud. Su cuerpo es robusto, segmentado y típicamente cubierto de vellosidades.
La coloración varía, pero muchas abejas exhiben patrones de bandas amarillas, naranjas o marrones y negras en el abdomen, lo que sirve como una señal de advertencia para depredadores (aposematismo). Sin embargo, existen abejas de coloraciones muy diversas, desde completamente negras o metálicas, hasta azules o verdes iridiscentes.
La mayoría de las abejas están cubiertas de pelos ramificados o plumosos (setas) en el cuerpo y las patas. Estos pelos son cruciales para la recolección de polen , ya que el polen se adhiere fácilmente a ellos.
Comportamiento
El comportamiento de las abejas se centra en su supervivencia y reproducción.
Las abejas salen de su nido para recolectar néctar (fuente de energía) y polen (fuente de proteínas y otros nutrientes) de las flores. Este es un proceso constante y vital para la colonia.
Ya sean coloniales o solitarias, todas las abejas construyen algún tipo de nido para proteger a sus crías y almacenar alimentos. Las abejas de la miel construyen panales de cera hexagonales dentro de cavidades, mientras que otras especies excavan túneles en el suelo o utilizan tallos huecos.
La abeja reina pone los huevos, y en las abejas sociales, las obreras se encargan de alimentar y cuidar a las larvas y pupas hasta que emergen como abejas adultas. En las abejas solitarias, la hembra prepara una celda con alimento para cada huevo antes de sellarla.
Las abejas defienden su nido de depredadores o amenazas. Muchas especies utilizan su aguijón como mecanismo de defensa, inyectando veneno. En las abejas sociales, la defensa es un esfuerzo colectivo.
Reproducción
La reproducción del abeja varía significativamente entre las especies, siendo más compleja en las abejas sociales.
La abeja reina es la única hembra fértil en la colonia. Su función principal es la puesta de huevos. Una reina puede poner hasta 1.500-2.000 huevos al día durante el pico de la temporada.
La abeja reina se aparea solo una vez en su vida, durante los "vuelos nupciales" que realiza pocos días después de nacer. En estos vuelos, se aparea con varios zánganos (machos) de diferentes colonias en una "zona de congregación de zánganos". Almacena el esperma de estos zánganos en una estructura especial llamada espermateca. Este esperma le durará toda su vida (varios años).
La reina tiene la capacidad de controlar si un huevo es fecundado o no.
Cuando la reina libera un óvulo y lo fecunda con esperma almacenado, el huevo se desarrollará en una abeja hembra (obrera o, si es alimentada con jalea real de forma especial, una nueva reina). Estas abejas son diploides (tienen dos juegos de cromosomas).
Cuando la reina pone un huevo sin fecundar, este se desarrollará en un zángano (macho). Los zánganos son haploides (tienen solo un juego de cromosomas), un fenómeno conocido como partenogénesis.
Los zánganos son los machos de la colonia. Su única función reproductiva es fecundar a una reina. Después de aparearse, el zángano muere. Los zánganos son producidos en menor número y son expulsados de la colmena al final de la temporada de forrajeo o cuando los recursos escasean, ya que no contribuyen a las tareas de la colmena.
Defensa y depredadores
La principal forma de defensa de las abejas es el aguijón, el aguijón de las abejas obreras está barbado (tiene púas). Cuando pica a un mamífero o un ave (que tienen piel elástica), el aguijón se engancha y se desprende del cuerpo de la abeja, llevándose consigo parte del abdomen y el saco de veneno. Esto causa la muerte de la abeja poco después de picar. Sin embargo, en insectos con exoesqueletos más duros, el aguijón puede no desprenderse y la abeja puede picar múltiples veces. El veneno (apitoxina) es una mezcla compleja de proteínas que causa dolor, hinchazón y, en personas alérgicas, reacciones graves.
El aguijón de la abeja reina es liso y sin púas. Lo usa principalmente para pelear con otras reinas rivales o para poner huevos. Puede picar múltiples veces sin morir.
Los zánganos (machos) no tienen aguijón, por lo que son indefensos.
En las abejas sociales, una sola picadura puede no ser suficiente, pero el ataque coordinado de cientos o miles de abejas puede disuadir eficazmente a grandes depredadores. La picadura libera feromonas de alarma que atraen y excitan a otras abejas para que también piquen.
Pero no es la única, aunque menos efectivo que el aguijón, las abejas pueden usar sus mandíbulas para morder a intrusos o a pequeños parásitos como los ácaros Varroa.
Las abejas recolectan resinas de los árboles y las mezclan con cera y enzimas para producir propóleo. Este material pegajoso lo usan para sellar grietas en la colmena, reforzar estructuras y, crucialmente, para momificar a intrusos grandes (como ratones) que hayan sido picados y muertos dentro de la colmena, evitando así la descomposición y la propagación de enfermedades.
Las abejas tienen una amplia gama de depredadores naturales, cada uno con diferentes estrategias.
En la categoria de insectos tenemos los avispones y avispas, que son depredadores muy comunes y voraces. Atrapan a las abejas voladoras o las cazan en la entrada de la colmena para alimentar a sus propias larvas. Algunas especies de avispones (como el avispón gigante asiático) pueden diezmar colmenas enteras.
En la categoria de aves tenemos a los abejarucos (Meropidae), son quizás los depredadores aviares más especializados en abejas. Tienen adaptaciones para capturar insectos voladores y pueden comer grandes cantidades de abejas.
En la categoria de mamíferos son los osos, son depredadores notorios por su amor por la miel. Destruyen colmenas para acceder a los panales y la cría.
Datos curiosos
- Los panales de miel están formados por celdas hexagonales perfectas.
- Las abejas de la miel usan la famosa danza del meneo para comunicar la ubicación de fuentes de alimento a sus compañeras.
- Las abejas obreras cambian de trabajo a medida que envejecen.
- Una colmena es un sistema de climatización natural.
- Las abejas pueden ver la luz ultravioleta, que es invisible para los humanos.
Estado de conservación
El estado de conservación de las abejas es, lamentablemente, una de las mayores preocupaciones ambientales de nuestro tiempo. Aunque la abeja de la miel (Apis mellifera) como especie general no está clasificada como "extinta" o "en peligro crítico" a nivel global (gracias en parte a la apicultura humana que mantiene sus poblaciones), las poblaciones de abejas silvestres y nativas de diversas especies están disminuyendo a un ritmo alarmante en muchas partes del mundo.